Los documentos recién desclasificados en el procedimiento de copyright entre The New York Times, OpenAI y Microsoft agravan el debate sobre cuándo el uso de contenidos periodísticos para IA puede seguir estando amparado por el fair use. En el centro no solo están los datos de entrenamiento, sino también los muros de pago, la sustitución y los mercados de licencias ya existentes.
Digiday ha analizado los documentos más recientes junto con juristas y expertos en edición. Lo decisivo es que las afirmaciones proceden de procedimientos en curso y todavía no constituyen una constatación judicial de infracción.
Por qué los muros de pago adquieren especial relevancia jurídica
Los demandantes sostienen que OpenAI y Microsoft utilizaron a gran escala contenidos periodísticos protegidos por derechos de autor y que, en parte, también procesaron material tras muros de pago. Las comunicaciones internas y las declaraciones de directivos, recién desclasificadas, se utilizan ahora para sembrar dudas sobre la defensa de fair use.
La cuestión especialmente delicada es si se eludieron las medidas técnicas de protección. Digiday cita a expertos jurídicos que ven aquí una situación muy distinta a la de las páginas web de acceso libre. Una supuesta elusión de restricciones de acceso podría afectar, además de a las cuestiones clásicas de copyright, a otras normas jurídicas estadounidenses.
OpenAI rechaza la presentación de los demandantes en lo fundamental. La compañía presentó el 4 de septiembre 2026 una solicitud de sentencia sumaria y sigue argumentando que el uso de contenidos para el entrenamiento de modelos puede estar amparado por el fair use. En su página oficial sobre el caso del New York Times, OpenAI subraya además que partes de las demandas ya han sido acotadas o desestimadas.
La sustitución se convierte en el punto clave para los editores
Para los editores, la disputa es económicamente tan importante porque los sistemas de IA no solo procesan contenidos, sino que pueden ofrecer respuestas a los usuarios sin que estos tengan que hacer clic después en el sitio web original.
Reuters informó el 17 de septiembre sobre declaraciones internas según las cuales empleados y directivos discutían ellos mismos el riesgo de que los productos de IA pudieran sustituir en parte a los medios de noticias. Según Reuters, Microsoft afirmó que algunas declaraciones internas no reflejan la posición jurídica de la compañía.
Así, el cuarto factor del fair use gana peso: ¿qué efectos económicos tiene el uso sobre el mercado de la obra original? Si los productos de IA reducen la necesidad de una visita o de una suscripción, eso es para los editores mucho más relevante que la cuestión abstracta de si un modelo “transforma” un artículo técnicamente.
Hasta qué punto este efecto de clic cero ya afecta a los modelos de los medios lo muestra nuestro resumen sobre Wikipedia entre el alcance de la IA y la caída de las visitas directas.
Los mercados de licencias ya existen
Otro punto: el mercado de contenidos de editores con licencia es ya una realidad. Los grandes proveedores de IA y de plataformas firman acuerdos con grupos de medios, mientras que otros editores apuestan por productos directos legibles por máquina.
Google, por ejemplo, prueba una remuneración de pago por uso para contenidos de editores en productos de IA. Axios, con Axios Direct, crea sus propios feeds de noticias para agentes de IA y modelos internos. Este tipo de ofertas refuerza el argumento de que los contenidos periodísticos tienen un valor de mercado concreto para los sistemas de IA.
Para los editores, esto cambia la posición negociadora: cuanto más se consolide la concesión de licencias como estándar, más difícil será tratar el uso sin licencia como algo económicamente sin consecuencias.
Qué significa el caso para el marketing y la edición
Para los equipos de marketing, el caso es relevante porque el valor del contenido surge cada vez más más allá de las visitas clásicas a la web. Marcas, editores y creadores deben distinguir entre visibilidad en las respuestas de IA, citas reales, tráfico de referencia y uso comercial de sus contenidos.
Por eso, en la búsqueda con IA ya no basta con un único indicador de visibilidad. Nuestra aportación sobre la medición de AEO con datos de Comscore muestra lo mucho que pueden diferir el sourcing, la cita y el tráfico de referencia.
Para los editores aparece un segundo nivel: cuando los contenidos sirven como insumo para productos comerciales de IA, las condiciones de licencia, los controles técnicos de acceso y los derechos de uso documentados pasan a formar parte de la estrategia de monetización.
Aún no hay nada decidido de forma definitiva
La situación actual no es una sentencia sobre si OpenAI o Microsoft han infringido en este caso los derechos de autor u otras normativas. Los documentos desprecintados aportan nuevo material a los demandantes; OpenAI y Microsoft mantienen su defensa de uso legítimo (fair use) o niegan que determinadas declaraciones internas definan la posición jurídica de las empresas.
Para los editores, sin embargo, se aprecia con claridad una tendencia: el debate pasa de «¿pueden los modelos aprender de material web público?» a «¿qué valor de mercado tienen los contenidos, qué límites de acceso se aplican y cuándo un producto de IA sustituye económicamente al original?»
